
Cuenta la leyenda (que si no es verdad, por bonita debería ser cierta) que viajaba el poeta Lor Byron con su perro en barco. El perro cayó accidentalmente y Byron pidió al capitán que detuviera la embarcación para salvar al can. El capitán se negó pues no estaba dispuesto a detenerse por un perro.
-Y por un hombre?- preguntó el poeta.
-Por un hombre sí- contestó el capitán.
Así es que Byron se arrojó al agua para salvar al perro.
Ambos fueron rescatados con vida.











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