
Saturday, May 22, 2010
Tuesday, May 18, 2010
Película "Siempre a tu lado"...
Sobre la fidelidad de los perros a sus amos....
He pensado luego ¿cuántos perros han muerto atropellados esperando a sus dueños porque les abandonaron en la carretera y se quedaron allí ?
http://www.movshare.net/video/biwly5yd2qkm3
Friday, May 7, 2010
Félix Rodríguez de la Fuente
Gracias a Félix, los lobos, los linces y las águilas pasaron de ser alimañas a ser especies protegidas. Asimismo, se crearon grandes parques naturales como las Tablas de Daimiel y Doñana por su incansable labor de conservación.
Félix Samuel Rodríguez de la Fuente (Poza de la Sal, Burgos 14 de marzo de 1928 – Shaktoolik, Alaska, 14 de marzo de 1980), conocido como Félix Rodríguez de la Fuente, fue un famoso divulgador ambientalista español, pionero en el país en la defensa de la naturaleza, y realizador de documentales para radio y televisión, destacando entre ellos la exitosa e influyente serie El Hombre y la Tierra (1974-1980).[1] Licenciado en medicina y autodidacta en biología, fue un personaje polifacético de gran carisma cuya influencia ha perdurado a pesar del paso de los años.[2] Su saber abarcó campos como la cetrería[3] y la etología, destacando en el estudio y convivencia con lobos.
Biografía
Primeros años
Félix Rodríguez de la Fuente nació en el número 18 de la calle Mayor de Poza de la Sal, en la provincia de Burgos, el 14 de marzo de 1928, hijo de Samuel Rodríguez y Marcelina de la Fuente Ibáñez; tuvo una hermana menor, Mercedes. Su padre era notario de profesión, gran aficionado a la lectura y amante del castellano, por lo que en la casa se respiraba un ambiente intelectual. Debido a la Guerra Civil (1936-1939) y a que su padre no era partidario de una escolarización demasiado temprana, se ocupó él mismo de educar a sus hijos en casa, por lo que las incursiones de Félix en la naturaleza fueron continuas durante toda su niñez, en el seno de una naturaleza virgen apenas hollada por el hombre. Él mismo describiría su lugar de nacimiento como una "comunidad humana" en "convivencia armónica con los paisajes" que configuraron su "universo zoomórfico". En este ambiente maduró sus experiencias infantiles, que repercutirían en su sensibilidad y pensamiento para crear en el futuro sus hipótesis y propuestas tanto biológicas y antropológicas como de corte filosófico que se reflejarían en su obra divulgativa. Veraneaba habitualmente en Santander (Cantabria), ciudad en la que llegó a ejercer profesionalmente su padre.[4] La afición de Félix por la naturaleza le lleva a convertirse poco a poco en un gran conocedor de la zoología y en una de sus excursiones campestres, al observar como un halcón captura un pato, comienza su afición por la cetrería. Comenzó su educación reglada en 1938 en los Sagrados Corazonistas de Vitoria como internado, época que vivió con añoranza por la libertad perdida.
En 1946, por consejo de su padre, que aunque siempre respetó su afición por la naturaleza desconfiaba de sus inclinaciones naturalistas, comienza a estudiar medicina en la Universidad de Valladolid. El primer año, atraído por la libertad recuperada tras sus siete años en el internado y las nuevas experiencias que le brindaba la ciudad, no fue un buen estudiante y sólo aprobó las tres asignaturas más fáciles. En años posteriores, solía encerrarse un mes antes de los exámenes para estudiar y desde el principio destacó en las pruebas orales dada su facilidad de palabra, logrando así las más altas calificaciones. Fue un gran aficionado al deporte, logrando ganar el campeonato universitario de 400 metros lisos. En esta época causa una gran influencia sobre él el biólogo José Antonio Valverde, que alcanzaría una enorme repercusión internacional a finales de los años cincuenta al enfrentarse a los planes del Ministerio de Agricultura para desecar las marismas del Guadalquivir, lo que llevaría a la creación en la zona del Parque de Doñana. Además, Valverde compartía su pasión por la cetrería, arte que por aquel entonces llevaba siglo y medio sin practicarse en España pero que Félix se propuso recuperar con la ayuda de los escritos medievales sobre el tema, especialmente el Libro de la caza de las aves de Pero López de Ayala y el Libro de la caça de Don Juan Manuel. En 1954 es uno de los firmantes del acta de fundación de la Sociedad Española de Ornitología.
En 1957 se gradúa en estomatología en Madrid, consiguiendo el Premio Extraordinario Landete Aragó, nombrado en honor del pionero de la especialidad en España. Durante dos años ejerce como odontólogo en la madrileña clínica del doctor Baldomero Sol, aunque siempre a media jornada para poder seguir dedicándose diariamente a la cetrería. Sin embargo, en 1959, tras fallecer su padre, abandona el oficio de dentista para dedicarse definitivamente a la cetrería y a la divulgación científica. En 1961 trabaja como asesor de cetrería en la película El Cid, rodada en España. En 1963, gracias a sus cada vez mayores contactos internacionales con científicos de toda Europa, presenta en el Congreso Internacional para la Protección de las Aves de Presa, celebrado en Caen (Francia), un estudio sobre la situación del halcón peregrino en España. Publica su primer libro, El arte de la cetrería.
Salto a la fama
En 1964 es encargado por el gobierno español para capturar dos halcones peregrinos y ofrecérselos como regalo al rey Saud de Arabia Saudita, viajando a ese país para entregárselos y permaneciendo allí un tiempo para amaestrarlos. Ese mismo año organiza las Jornadas Internacionales de Cetrería, que por vez primera se celebraban en España, en la provincia de Guadalajara. El diario ABC le dedica su foto de portada del 21 de octubre con el título de "Cetrero Mayor del Reino" y en la que aparece lanzando a Durandal, una hembra de halcón entrenada por él. Al resultar ésta ganadora de la competición unos días después, es invitado a un programa de Televisión Española, donde comenzaría a ser conocido y admirado por el gran público. Félix entró en los estudios con un halcón en el puño enguantado y, aunque se trataba de una simple entrevista de cinco minutos para explicar los rudimentos de la cetrería, demostró ante la audiencia sus amplísimos conocimientos con tal pasión y oratoria que más tarde el popular periodista Joaquín Soler Serrano pidió para él un puesto en la Real Academia de la Lengua por ser "el español de mejor prosodia". A los pocos días se recibieron centenares de cartas solicitando nuevas intervenciones suyas en pantalla, empezando así a colaborar en el programa Fin de semana donde, en un breve espacio de unos cinco minutos, cada dos semanas, habla de caza, pesca, excursionismo y temas relacionados con los animales en general.
Su colaboración dura dos años y muy pronto empieza a ser conocido como Félix, el amigo de los animales. Se transforma en un personaje tremendamente popular, el primero que empieza a hablar de la fauna y la flora del país por sus valores intrínsecos, al margen del valor económico, el único que primaba en la época. Además, en una época de desarrollismo industrial, consigue conectar con una población trabajadora que está emigrando desde el campo a la ciudad y que siente como cercanas, por haberlas vivido en carne propia, las experiencias y conocimientos que Félix les transmite. Y todo ello adornado con una oratoria magistral y con un sentido innato del tiempo televisivo, ajustándose siempre, en intervenciones improvisadas y que se emitían en directo, a los pocos minutos de que disponía, pero logrando acabar siempre con la frase apropiada para mantener vivo el interés del espectador.
Consigue rodar su primer documental, Señores del espacio, dedicado a la cetrería y realizado gracias al rey de Arabia Saudí y de varios aristócratas, y comienza a escribir artículos en la revista Blanco y Negro, dominical del diario ABC, englobados bajo los epígrafes de Serie ibérica y Serie africana, que consiguen aumentar en gran medida la tirada de la revista. El 5 de agosto de 1965 se casa con la francesa Marcelle-Genevieve Parmentier (1937), con la que tendría tres hijas, María de las Mercedes Genevieve (1967), Leticia Jimena (1969) y Odile Patricia (1973).[5] Continúa sus colaboraciones en varios programas de televisión, como Imágenes para saber (1966) y A toda plana (1967), donde se dedica principalmente a comentar filmaciones ajenas y demuestra su interés por la educación de las futuras generaciones. En 1966 consigue, desde el seno de la Sociedad Española de Ornitología, la protección en España del halcón peregrino y de las rapaces nocturnas, lo que convierte al país en un referente, pues es el primer país en que se aprueba una normativa de este tipo.
También redacta en esta época cuatro entusiastas series en La Actualidad Española, revista que también amplía su tirada, y comienza su etapa de viajes y expediciones. Estos éxitos le permiten dedicarse a otra de sus pasiones, el estudio de los lobos, para lo que, tras obtener dos lobeznos que salvó de morir apaleados en un pueblo, los crió ayudado por su mujer y consiguió convertirse en el lobo alfa (jefe), lo que luego repetiría con varias manadas en los montes aledaños al barranco del río Dulce, en la localidad de Pelegrina (cerca de Sigüenza, Guadalajara). Comienza así a divulgar lo que consideraba "la verdad del lobo", en una época en que era un animal perseguido y acosado por considerársele enemigo del hombre y, concretamente, de la ganadería y las especies cinegéticas.
En 1967 dirige y presenta la película Alas y garras, de la que también es guionista, que cosechará varios premios, como el Arquero de Bronce del Festival de Cine de Gijón. Mayor oportunidad de expandir su mensaje de acercamiento a la naturaleza le llega al año siguiente, cuando los directivos de TVE le encargan la responsabilidad de ponerse al frente de un programa propio, Fauna. Ese mismo año se le encarga, gracias a sus conocimientos en cetrería, un plan inédito en España, utilizar aves rapaces para el control de las aves potencialmente peligrosas en los aeropuertos. El éxito cosechado por el programa de televisión le vale la posibilidad de rodar en años sucesivos Animalia (1969) y Vida Salvaje (1970). Aunque Félix se interesa especialmente por la educación de los niños consigue llegar a todos los públicos.
Reconocimiento mundial
Entre y 1970 y 1974 realiza la primera de sus grandes series que le darían reconocimiento mundial, especialmente en el ámbito hispanohablante, Planeta Azul. En 1973 comienza su colaboración en la radio con el programa La aventura de la Vida, que se emitiría semanalmente, todos los jueves, durante los siguientes siete años, alcanzando más de 350 emisiones. Para la radio también colaboraría con Planeta agua y Objetivo: salvar la naturaleza. Paralelamente, en estos años se entrega a diversas causas conservacionistas de relevancia, como el salvamento de distintas especies animales en peligro de extinción, muy especialmente el lobo, que probablemente le debe su supervivencia en la península ibérica, al contrario de la mayoría de países de Europa Occidental, donde sí se ha extinguido, y para el que consiguió el respeto y el aprecio por parte de la sociedad, de manera similar a como lo había conseguido años antes con las aves rapaces, aunque a costa del enfrentamiento con pastores y cazadores. Otros animales que se esforzó en proteger fueron el oso ibérico, el lince, el águila real o el águila imperial. También trabajó en la preservación de diferentes ámbitos de la geografía española, como las dunas de El Saler, el Parque de Doñana, las Tablas de Daimiel, el Monte del Pardo o la laguna de Gallocanta.
Además, durante toda la década, emprende diversos proyectos editoriales, como la coordinación de la Enciclopedia Salvat de la Fauna ibérica y europea, realizada con un equipo de jóvenes biólogos entre los que se encontraban Miguel Delibes y Joaquín Araujo. La enciclopedia supuso un verdadero reto ya que durante tres años se publicó un fascículo semanal de 24 páginas, vendiendo sólo en España dieciocho millones de volúmenes. Posteriormente sería traducida a catorce idiomas y publicada en los cinco continentes, transformándose en una obra de referencia (Delibes recordaría años después haber visto la enciclopedia entre los libros técnicos de la mayoría de los museos de ciencias naturales de Europa). También publicó Los libros de El Hombre y la Tierra, Los cuadernos de Campo y la enciclopedia La aventura de la vida, publicada tras su fallecimiento.
Entre 1974-1980 realiza para televisión la que sin duda es su serie más famosa, El Hombre y la Tierra, dividida en tres partes: las series sudamericana, ibérica y norteamericana. La serie sudamericana se filmó en Venezuela, en el Orinoco y en el Amazonas, y aunque en principio sólo se iban a rodar ocho capítulos se ampliaron finalmente a dieciocho. La serie ibérica constó de tres partes y de una cuarta inconclusa. Por última, de la serie norteamericana sólo se pudo filmar la parte canadiense y dos capítulos en Alaska. El rodaje de la serie, que abarcó 124 capítulos, la mayoría rodados en España, supuso todo un reto, ya que se rodó en 35 milímetros, para lo que se tenían que transportar los pesados equipos de filmación de la época. También es de destacar su sintonía, compuesta por Antón García Abril. La serie se convirtió en un referente mundial y filmó algunos animales por primera vez, como el desmán de los Pirineos. Utilizando animales troquelados (acostumbrados a la presencia humana pero que conservan sus pautas naturales de comportamiento, no han sido domesticados[6] ), se consiguieron imágenes impactantes que dieron la vuelta al mundo, entre las que cabe destacar la caza de diversos animales por parte de las manadas de lobos de las que Félix era el jefe o, quizá la más espectacular y recordada, la caza de un muflón por un águila real. La serie se emitió en numerosos países con gran éxito de audiencia y cosechó premios tanto en España (Ondas, Antena de Oro) como en el extranjero (Festival de Televisión de Montecarlo). Es de destacar que la serie se hacía sin guión y Félix improvisaba el desarrollo de cada capítulo.
Muerte
El 4 de marzo de 1980, ante los reyes de España, Félix presentó en el Centro Cultural de la Villa de Madrid un documento titulado Estrategia mundial para la conservación de los recursos vivos y el logro de un desarrollo sostenido, propuesta de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales. El día 10 se trasladó junto con un equipo de El Hombre y la Tierra a Alaska, al círculo polar ártico, para filmar la "Iditarod Trail Sled Dog Race", la carrera de trineos tirados por perros de esquimal más importante del mundo. Para ello contrataron los servicios de un piloto llamado Tony Oney y de su socio, Warren Dobson, cuyo hijo llegaría a ser comandante de aviación y a contraer matrimonio, casualmente, con una piloto española. Aunque la mayor parte del equipo viajaba habitualmente en la avioneta de Oney, una pequeña Cessna, ésta sufre una pequeña pérdida de aceite y Félix, que tenía miedo a volar, decide cambiar de aparato, y comenta poco antes de montar "qué lugar más hermoso para morir". Tras despegar de Unalakleet, las dos avionetas vuelan casi juntas y poco después, la que pilota Dobson se estrella como consecuencia del desprendimiento de uno de los hidropatines, que desequilibró el aparato. Este volteo no pudo ser corregido por la baja altura de vuelo del rodaje. Quizá la experiencia del piloto hubiera podido salvar el contratiempo de haber sucedido a mayor distancia del suelo. Con él fallecen, además de Félix y Dobson, el cámara de Televisión Española Teodoro Roa y el ayudante Alberto Mariano Huéscar. Oney aterriza y es el primero en alcanzar la avioneta siniestrada. El lugar exacto de la catástrofe fue Shaktoolik, población de esquimales a unos 25 kilómetros de la costa del mar de Bering, no lejos de Klondike, lugar adorado por Félix desde sus adolescentes lecturas de Jack London.
La policía de Alaska recogió los cadáveres, que fueron depositados en la morgue de Nome, desde donde fueron repatriados a España. Según una persona de Nome que ayudaba a los españoles a transportar sus cámaras y sus utensilios, Rodríguez de la Fuente había estado ligeramente enfermo a principios de semana a consecuencia de fuertes dolores de muelas pero doce horas antes de su fallecimiento se hallaba en plena forma y haciendo planes para dos nuevas filmaciones, una sobre los albatros de Cordova, localidad de Alaska, y otra sobre las islas Aleutianas.
Durante su estancia en Norteamérica, Rodríguez de la Fuente y su equipo habían conseguido una gran popularidad en la región canadiense de Yukón, en las ciudades de Dawson, White Horse y Yellow Knife; y en Alaska, en Nome, Anchorage y Fairbanks. El principal diario del estado publicó en portada con grandes letras "Adiós a nuestro Jack London español".
El accidente, según consta en el registro de accidentes de aviación norteamericano, ocurrió exactamente a las 12.30 del 14 de marzo de 1980 hora local de Alaska. En aquel momento existían 11 horas de diferencia con España. Por tanto, el accidente se produjo cuando eran las 23.30 del 14 de marzo en España. La noticia del accidente fue dada a conocer en España unas horas después, a primera hora de la mañana del 15 de marzo, por lo que a veces se cree equivocadamente que murió ese día, aunque en realidad fue el 14, precisamente el día en que cumplía 52 años. Su muerte conmocionó el país.
Félix fue enterrado en el sencillo cementerio de su localidad natal de Poza de la Sal (Burgos) en un acto multitudinario el miércoles día 19 de marzo de 1980 sobre las 3 y media de la tarde. Algo más de un año después, en junio de 1981, sus restos mortales fueron exhumados durante la madrugada para evitar enfrentamientos con los habitantes y autoridades de Poza de la Sal y trasladados al cementerio de Burgos lugar donde descansan desde entonces. La construcción de un panteón en Burgos y el traslado de los restos del famoso naturalista al mismo se realizó por iniciativa de su viuda Marcelle Parmentier. Dicho traslado estuvo rodeado de una gran polémica por contar con la oposición frontal del pueblo de Poza de la Sal.
Filosofía y propuestas
La filosofía de Félix Rodríguez de la Fuente parte de una visión biologicista de la vida según la cual los seres vivos, mediante la evolución, se perfeccionan, embellecen y adaptan. En esto incluye al ser humano, en el ejercicio constante de su mejora física, cultural y espiritual. Félix cree que el hombre ideal y feliz es el hombre primitivo en la cultura de los cazadores superiores, dotado ecológica, artística, biológica e incluso comunitaria y culturalmente, en armonía con la naturaleza que le nutre y de la que es parte. Según sus palabras, "la entrada del neolítico es la del abuso y la del sojuzgamiento, y en ella seguimos, inadaptados". A tal efecto, su propuesta trata no de regresar a un pasado paleolítico, pero sí de incorporar a la actualidad sus elementos positivos perdidos, que fueron los que nos conformaron y que en el fondo de nuestra especie, anhelaríamos.
Su filosofía podría resumirse en un humanismo vitalista que produzca individuos sanos que mejoren la sociedad por capacitación constante. Para Félix el ser humano no es una especie más, sino una síntesis de la naturaleza, con todo lo peor y todo lo mejor de ella, creada "con la nieblas del amanecer, con el aullido del lobo, el rugido del león", en una estrecha y "compleja trama palpitante" e interdependiente.
Contra la dispersión por egoísmos, Félix aboga por el orden y el cumplimiento de las leyes. En su prédica y concepciones, se siente solidario con el mundo en que vive y pide a todos el compromiso, siendo un profundo rompedor de tópicos. Pero muchos mitos no comprobados de los que propone que reneguemos no son los del pensamiento animista, "mítico" o "infantil", sino los impulsados artificialmente por los intereses creados y por nuestra sociedad mercadotécnica separada de la naturaleza y del empirismo. Profundo amante de la ciencia y del conocimiento, cree que la unión de las ciencias nos hará regresar a la base de los postulados del pensamiento animista: una tierra viviente sentida, comprendida y vivida como comunidad por el hombre, el Hombre y la Tierra.
En este contexto cabría entender su pasión por la cetrería. Para él, este tipo de caza, al ejercerse con animales (halcones, azores y águilas) "sacados de la propia evolución natural" no suponía un engaño, artificio o suprema ventaja con respecto a la naturaleza, como lo sería la por él denunciada caza con escopeta ("El halcón falla muchas veces el lance y las presas escapan", Félix, el amigo de los animales).
Repercusión
En una época en la que, especialmente en España, no existía aún una clara conciencia ecológica, la influencia de Rodríguez de la Fuente fue decisiva en la creación de esa conciencia de defensa medioambiental y conservacionista que en sus programas de radio y televisión se hizo cada vez más patente y acuciante. En torno a su artístico y apasionado modo de mostrar la naturaleza se fue creando el denominado "fenómeno Félix", una corriente de amor a la naturaleza y a su defensa que consiguió por ejemplo cambiar la muy criticada política del ICONA, Instituto para la Conservación de la Naturaleza, o acabar con las Juntas de Extinción de Animales Dañinos y Protección a la Caza. Además, ayudó a crear la delegación española del Fondo Mundial para la Vida Silvestre, siendo vicepresidente de Adena y su máximo promotor, auspició la promulgación de Parques Naturales y Nacionales y logró la preservación por ley del halcón peregrino y el lobo. También creó, en 1975, el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, con la mayor población de buitres leonados de Europa, donde organizó campamentos infantiles por los que pasaron cientos de niños.
Este compromiso conservacionista le llevó a la defensa del equilibrio ecológico por encima de cada animal individualmente considerado, lo que le llevó a polémicas que siguen vigentes y a oponerse a las políticas medioambientales de diversas instituciones, como las escuelas de ingenieros de montes y de caminos o el YRIDA, lo que le valió diversas enemistades. También, según la biografía "Félix Rodríguez de la Fuente, el hombre y su obra", su defensa del lobo le acarreó diversas amenazas de muerte.
De su gran popularidad dan ejemplo dos datos. Según las encuestas que recoge su biógrafo, Miguel Pou, entre 1971 y 1974 en España se le consideró "el personaje más famoso después de Franco". Según Joaquín Araújo, en una información también recogida por Pou, en 1983 el 70% de los estudiantes de biológicas entrevistados decían hacer la carrera por la influencia de Rodríguez de la Fuente. A nivel internacional, la serie El Hombre y la Tierra se ha visto en los cinco continentes, incluyendo países como la república Popular China, por lo que su mensaje es susceptible de haber llegado a varios cientos de millones de espectadores.
La biografía Félix, el amigo de los animales recoge pormenorizadamente su vida. La conciencia planetaria de Félix Rodríguez de la Fuente recoge sus pensamientos y teorías, que engloban sus conocimientos de antropología antigua, así como sus "adelantados avisos e interesantes propuestas (actuales) a la sociedad".
Fuente: Wikipedia.
Ingrid Newkirk, una gran mujer.
Wednesday, May 5, 2010
El arte hecho por elefantes
Henry David Thoreau

"Si una persona pasea por el bosque por placer todos los días, corre el
riesgo de que le tomen por un haragán; pero si dedica el día entero a
especular cortando árboles y dejando la tierra árida antes de tiempo, se le
estima por ser un ciudadano trabajador y emprendedor"
Henry David Thoreau, (1817-1862), escritor, filósofo y naturalista estadounidense, cuya obra demuestra cómo los ideales abstractos de libertarianismo e individualismo pueden manifestarse efectivamente en nuestras vidas. Nació en Concord, Massachusetts. De 1841 a 1843 Thoreau vivió en casa del ensayista y filósofo trascendentalista Ralph Waldo Emerson. En 1845 Thoreau se mudó a una pobre cabaña en las orillas del Pantano de Walden, donde vivió dos años y se dedicó a estudiar la naturaleza, meditar sobre problemas filosóficos, leer literatura clásica y sostener largas conversaciones con sus vecinos.
Durante la vida de Thoreau sólo se publicaron dos de sus numerosas obras: Una Semana en los Ríos Concord y Merrimack (1849) y Walden - la Vida en el Bosque (1854). Una Semana en los Ríos Concord y Merrimack es la narración de un viaje en bote que Thoreau hizo con su hermano en 1839. En Walden, su libro más trascendental y conocido, Thoreau explica sus razones para vivir apartado de la sociedad y dedicarse a un estilo de vida sencillo y a la observación de la naturaleza.
En 1846 Thoreau prefirió ser encarcelado antes que pagar impuestos que apoyarían la guerra contra México (1846-1848). Dejó sentada su posición en el ensayo Resistencia al Gobierno Civil (1849), en el que también aborda el tema de la desobediencia civil y la resistencia pasiva, un método de protesta que luego fue adoptado por el líder indio Mohandas Gandhi, y por los activistas de los derechos civiles en Estados Unidos.
En 1837, a los 19 años, Thoreau dio un discurso a los nuevos alumnos de Harvard, donde decía que el hombre debe trabajar un día a la semana y dejar los otros seis a las sublimes revelaciones de la naturaleza. En 1849 lamentaba lo que las represas le habían hecho a la alosa, un pez que antes abundaba y era pescado por los indígenas con un método de redes que luego les enseñaron a los blancos. Las alosas estaban desapareciendo porque las presas, luego los canales, y después las fábricas, impedían sus migraciones hacia el norte. En 1858 abogó por la creación de "reservas nacionales en donde puedan seguir existiendo el oso y la pantera, e incluso bestias cazadoras, y donde no llegue la civilización a expulsarlas de la tierra; que no sirvan como pasatiempo o comida, sino como inspiración para nuestros verdaderos pasatiempos" .
Algunas de las citas de Thoreau que me parecen más valiosas:
El mejor gobierno es el que menos gobierna.
La ardilla que matas por broma muere en serio.
Alegrémonos de que no podemos volar, y ensuciar el cielo como hemos ensuciado la tierra.
Parecemos insistir en seguir siendo adultos para narrar los sueños de nuestra niñez, y éstos se desvanecen de nuestra memoria antes de que aprendamos a hablar.
De todas las ebriedades, ¿quién no prefiere embriagarse con el aire que respira?
¿Qué es un país sin conejos ni perdices? Están entre los animales más sencillos y comunes; son familias antiguas y venerables, conocidas para los antiguos y para los modernos; son de la sustancia y color mismo de la Naturaleza; son los aliados más cercanos de las hojas y el suelo.
Después de todo, el campo de batalla posee muchas ventajas sobre la sala de reuniones. Al menos no hay lugar a pretensiones o excesiva ceremonia; no hay manos que se estrechan ni narices que se frotan, lo que hace a uno dudar de la sinceridad del otro; sino un juego de manos apasionado y duro. Al menos exhibe una de las caras de la humanidad: el otro, sólo una máscara.
Los libros, no los que nos den un gozo escondido, sino en los que cada pensamiento nos produce un cariño especial, pensamientos que un haragán no pueda leer, y que no entretengan a un tímido, que incluso nos vuelvan peligrosos para las instituciones existentes: ésos llamo yo buenos libros.
¿Por qué rebajarnos siempre a nuestra percepción más torpe y alabarla como sentido común? El sentido más común es el de los hombres cuando duermen, y se expresa roncando.
Tengo mucha compañía en casa: especialmente por las mañanas, cuando nadie viene.
No tengo muy buena opinión sobre el proceder de conformarse por fuera y vivir la propia vida por dentro.
La masa de los hombres lleva una vida de tranquila desesperación.
Es interesante preguntarse por cuánto tiempo conservarían los hombres sus rangos relativos si se les privara de sus ropas.
No debes criticarme si hablo con las nubes.
¿Qué suele hacer la educación? Hace un recto canalito de irrigación a partir de un arroyo libre y sinuoso.
Teme a todo nuevo emprendimiento que requiera nuevas ropas y no, más bien, un nuevo portador de ellas.
El error más amplio y difundido necesita la virtud más desinteresada para sostenerse.
Navegar miles de millas a través del frío y las tormentas y los caníbales en un barco del gobierno con quinientos hombres y muchachos que lo asistan a uno es más fácil que explorar el mar privado, los océanos Atlántico y Pacífico del estar solo... no vale la pena darle la vuelta al mundo para contar cuántos gatos hay en Zanzíbar.
Con avaricia, egoísmo y un hábito de degradación del que ninguno de nosotros está libre, al ver la tierra como propiedad, o, principalmente, como el medio para adquirir propiedad, el paisaje se deforma, la administració n de la tierra se pervierte con nosotros, y el agricultor lleva la vida más vil de todas. Él conoce la Naturaleza sólo como un ladrón.
Los agricultores me inspiran respeto y admiración en proporción a su pobreza.
Una de las cosas más atractivas de las flores es su bello silencio y modestia.
El gobierno es, en el mejor de los casos, una conveniencia, pero la mayoría de los gobiernos suele ser, y todos son a veces, inconvenientes. Las objeciones que se han levantado contra los ejércitos permanentes, y son bastantes y muy sólidas, y merecen permanecer, pueden hacerse también contra los gobiernos permanentes.
Cualquier tonto puede hacer una regla, y cualquier tonto la obedecerá.
Mide tu salud según tu armonía con la mañana y la primavera. Si en ti no hay respuesta al despertar de la naturaleza, si la perspectiva de una caminata en la madrugada no desvanece el sueño, si el trinar del primer azulejo no te estremece, debes saber que la mañana y la primavera de tu vida han pasado. Así puedes medirte el pulso.
Fui a vivir al bosque porque quise vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que tenía para enseñarme, para no descubrir a la hora de mi muerte que no había vivido... quise vivir en lo profundo y extraer el tuétano de la vida, vivir de manera tan robusta y espartana que desterrara todo lo que no fuera vida, cortar la maleza a ras del suelo y arrinconar la vida, reducirla a los menores términos.
Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se ha perdido necesariamente: allí es donde deben estar. Ahora pon los cimientos debajo.
El hombre que viaja solo puede comenzar hoy, pero el que viaja con otro debe esperar a que ese otro esé listo, y puede pasar mucho tiempo antes de que empiecen a moverse.
Un hombre es rico en proporción a las cosas de las que puede prescindir.
Un lago es el aspecto más bello y expresivo del paisaje. Es el ojo de la tierra, donde el observador mide la profundidad de su propia naturaleza.
La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades de la vida no sólo no son indispensables, sino que son claros obstáculos para la elevación de la humanidad.
Una minoría carece de poder alguno cuando se conforma al proceder de la mayoría; ni siquiera es una minoría entonces. Pero es irresistible cuando deja que su propio peso se sienta.
Nunca podemos tener suficiente naturaleza. Debemos llenarnos de energía ante la vista de su vigor infatigable, sus vastas y titánicas figuras, la costa accidentada del océano, el mundo salvaje con sus árboles vivos y marchitos, la nube tormentosa y la lluvia que dura tres semanas y produce arroyuelos. Necesitamos ver transgredidos nuestros propios límites, y la vida pastoreando libre donde nosotros nunca nos aventuramos.
Denme la pobreza que disfruta una riqueza verdadera.
Bajo un gobierno que encarcela injustamente, el verdadero lugar de un hombre justo es la prisión.
No respeto el trabajo de aquel en cuya granja todo tiene un precio, de aquel que llevaría el paisaje o su dios al mercado si le fueran a dar algo por él, y que va al mercado a comprarse un dios; de aquel en cuya granja nada nace libre, y cuyos campos no producen cosechas, cuyas praderas no producen flores, cuyos árboles no producen frutos, sino dólares.
Declaro tranquilamente mi guerra contra el Estado, a mi manera, aunque seguiré haciendo uso y tomando provecho de él como pueda, como es usual en estos casos.
Lo que llaman resignación es una desesperación confirmada.
Si conociéramos todas las leyes de la Naturaleza, necesitaríamos sólo un hecho, o la descripción de un fenómeno, para predecir todos los resultados particulares en ese punto. Ahora sabemos sólo unas cuantas leyes, y nuestros resultados son viciados, pero no, claro está, por alguna confusión o irregularidad en la Naturaleza, sino por nuestra ignorancia de elementos esenciales en los cálculos. Nuestras nociones de la ley y la armonía se confinan por lo general a los casos que detectamos, pero es aún más maravillosa la armonía que resulta de un número mucho mayor de leyes en apariencia conflictivas, pero en realidad convergentes, que no hemos detectado. Las leyes particulares son nuestros puntos de vista, tal como al viajero el perfil de la montaña le parece cambiar a cada paso, y tiene un número infinito de perfiles, pero absolutamente una sola forma. Aunque la traspasemos o dividamos, no es comprendida del todo.
Las cualidades más finas de nuestra naturaleza, como las plantas en flor, se preservan sólo con los cuidados más tiernos. Sin embargo, no nos tratamos a nosotros mismos ni unos a otros con tal delicadeza.
¡Sencillez, sencillez, sencillez! Digo yo, que tus negocios sean dos o tres, y no cien ni mil, en vez de un millón cuenta una docena, y lleva tus cuentas en la uña del pulgar.
Lo que los hombres llaman virtudes sociales, buena camaradería, es comúnmente poco más que la virtud de los cerdos en camada, que yacen juntos para mantenerse calientes.
Si saludas con alegría al día y la noche, y la vida emite un aroma de flores y hierbas dulces, es más elástica, más llena de estrellas, más inmortal, ése es tu éxito. Toda la naturaleza es tu premio, y por un momento tienes motivo para sentirte bendecido.
Si mil hombres dejaran de pagar sus impuestos este año, ésa no sería una medida violenta y sanguinaria, como lo sería pagarlos y permitirle al Estado cometer violencia y derramar sangre inocente. De hecho, ésta es la definición de una revolución pacífica, si tal cosa es posible.
Nuestros inventos están destinados a ser lindos juguetes, que distraen nuestra atención de las cosas serias. Son sólo medios mejorados hacia un fin no mejorado.
La Tierra no es un simple fragmento de historia muerta, capa sobre capa como las hojas de un libro, para que lo estudien principalmente los geólogos y los anticuarios, sino poesía viva como las hojas de un árbol, que precede a las flores y los frutos; no una Tierra fósil, sino una Tierra viva, y junto a su gran vida central toda la vida animal y vegetal es un simple parásito. Sus dolores arrancarán nuestros caparazones de sus tumbas.
Visita la Armada, y contempla a un marino, un hombre tal como el gobierno estadounidense puede crear con sus oscuras artes: una simple sombra queda de su humanidad, un hombre vivo, de pie, pero a la vez ya sepultado con saludos de armas y honores funerarios.
El hombre rico... siempre se vende a la institución que lo enriquece. Cuanto más dinero, menos virtud, absolutamente.
Vive cada estación a medida que pasa: respira el aire, toma las aguas, come los frutos, y resígnate a sus respectivas influencias. Que sean ellos tu única bebida dietética y medicina botánica.
Nunca habrá un Estado realmente libre e ilustrado hasta que reconozca al individuo como un poder superior e independiente, del cual se derivan toda su autoridad y su poder, y lo trate como tal. Me complazco imaginando un Estado que por fin pueda permitirse ser justo con todos los hombres, y que trate al individuo con respeto, como a un vecino, que no sienta amenazada su tranquilidad si unos cuantos deciden vivir apartados de él, sin entrometerse, sin ser envueltos por él, cumpliendo todos sus deberes de vecinos y compañeros. Un Estado que produjera esta clase de fruto y le permitiera caer al suelo tan pronto madurara prepararía el camino hacia un Estado aún más perfecto y glorioso, que también he imaginado, pero que no he visto en ninguna parte.
El universo es más amplio que nuestra visión sobre él.
En las tierras silvestres está la salvación del mundo.
Necesitamos el tónico de lo silvestre, vadear humedales donde se ocultan el alcaraván y el gallo salvaje, y oír el tronar del ave agachadiza; oler la silenciosa juncia donde sólo construyen sus nidos las aves más solitarias, y donde el visón se arrastra con el vientre pegado al suelo.
No podemos matar el tiempo sin lastimar la eternidad.
Los hombres se han vuelto herramientas de sus herramientas.
¡Ese endiablado caballo de hierro, cuyo relinchar ensordecedor se oye por toda la ciudad, ha embarrado con sus pies el Arroyo Hirviente y ha devorado todos los árboles del Pantano de Walden, ese caballo troyano, con mil hombres en su vientre, traído por mercenarios griegos! ¿Dónde está el campeón (...) que pueda introducir una lanza vengadora entre las costillas inflamadas de ese monstruo?
Todo hombre que se haya dedicado a preservar sus facultades más elevadas o poéticas en la mejor condición ha sentido una particular inclinación a abstenerse de comer todo animal, y de comer mucho de cualquier cosa.
No tengo duda de que es parte del destino de la humanidad, en su mejoramiento gradual, dejar de comer animales, tan seguramente como las tribus salvajes han dejado de comerse entre sí cuando entraban en contacto con las más civilizadas.
Un granjero me dice: "no puedes vivir sólo de vegetales; no te dan nada para mantener tus huesos", y religiosamente dedica parte de su día a suministrarle a su sistema la materia prima de sus huesos, hablando mientras camina detrás de sus bueyes, que, con sus huesos hechos de vegetal, lo llevan a él y a su arado por encima de los obstáculos.
Hay novecientos noventa y nueve defensores de la virtud por cada hombre virtuoso.
La riqueza superficial sólo compra superficialidades. No se necesita dinero para comprar las necesidades del alma.
Muchos de los fenómenos del invierno sugieren una ternura inexpresiva y una delicadeza frágil. Estamos acostumbrados a oír describir a este rey como un tirano duro e irascible, pero con la delicadeza de un amante adorna los rizos del verano.
El costo de una cosa es la cantidad de lo que llamo vida que tengo que intercambiar por ella, inmediatamente o en el largo plazo.
Por búsqueda de nuevos emprendimientos, los hombres están donde están, comprando y vendiendo, y gastándose sus vidas como siervos.
Son los lujosos y disipados quienes dictan las modas que el rebaño sigue diligentemente.
Rocas, árboles... el mundo real.
"Henry David Thoreau, quien nunca se ganó la vida en gran manera, ni sostuvo con ninguna mujer una relación más allá de lo fraternal, quien vivió casi siempre bajo el techo de sus padres... quien defendía una rutina semanal de un día laboral y seis de descanso y quien en su pueblo natal era considerado como loco... es, probablemente, el escritor estadounidense que mejor nos enseña cómo vivir con nuestra compañía más constante: nosotros mismos." (Edward Hoagland)




















